Rafael Adame y el Primer Concierto Para Guitarra y Orquesta Del Siglo XX.

Por Alejandro L. Madrid

Retrato de Rafael Adame

En el año de 1945 el musicólogo ruso-americano Nicholas Slonimsky publicó su libro Music of Latin America como resultado de un viaje de investigación y recopliación musical por latinoamérica patrocinado por el filántropo norteamericano Edwin Fleisher. El capítulo dedicado a México termina con algunas notas biográficas sobre los compositores más importantes del país, Slonimsky inició esta lista con la biografía de Rafael G. Adame, enumerando además, algunas de sus obras.

Con el correr del tiempo el nombre de Rafael Adame ha sido relegado de la memoria cultural mexicana, y hasta hace poco permanecía solo en el recuerdo de algunos de sus antiguos compañeros, uno que otro alumno y en las breves entradas biográficas del Diccionario de guitarristas (1934) de Domingo Prat y el ya citado Music of Latin America de Slonimsky. Algunos sabían acerca de su obra como compositor (los guitarristas hablaban acerca de un concierto para guitarra y orquesta, los cellistas acerca de un concertino para cello), pero toda esta música se creía perdida debido al carácter hermético de Adame, quien nunca hizo circular su música entre las generaciones mas jovenes, y quien incluso para sus amistades mas cercanas permaneció como un hombre extremadamente reservado.

¿Quién fué Rafael Adame y por que razón un músico e investigador tan perspicaz como Slonimsky se ocupó de un compositor cuya obra hasta este momento ha sido olvidada? ¿Acaso Slonimsky cometió un error de apreciación durante su estancia en México, llevando a considerar entre los compositores más importantes del país alguien cuyo trabajo no era del todo satisfactorio? Diversas fuentes cercanas a la época, finales de los veintes y principios de los treintas, nos muestran a Rafael Adame como un músico de gran actividad, tanto en la ejecución como en la composición. En ambas ocupaciones se manifestó como un innovador deseoso de estar a la vanguardia y colaborador de los más importantes músicos de la época. Sin lugar a dudas la labor realizada por Adame hasta la fecha de la visita de Slonimsky a México era de gran originalidad y si su obra cayó en el olvido se debe a razones extramusicales a las que me referiré más adelante.

Rafael Adame Guitarrista, Cellista, Compositor y Maestro

En el número de febrero de 1948 de Carnet Musical, el Dr. Jesús Romero ofrece uno de los pocos artículos que existen dedicados a Rafael Adame, en el que se encuentra información tan valiosa como controvertida, que de cualquier manera sirve como punto de partida (siempre y cuando la información sea corroborada, desmentida o ampliada en documentos de la época) para la elaboración de una semblanza sobre Adame.

Oriundo de Autlán de la Grana, Jalisco, Rafael Gómez Adame (1906- ca.1963) tuvo la oportunidad de ingresar al Conservatorio Nacional de Música en 1923, cuando éste era dependencia de la Universidad de México, y ser alumno de algunos de los músicos mexicanos mas influyentes de la época, Julián Carrillo (1875-1965), Estanislao Mejía (1882-1967), Gustavo E. Campa (1863-1934), quienes más tarde cometerían el “pecado” de formar un grupo antagónico al de Carlos Chávez y los representantes de la cultura oficial postrevolucionaria. Adame se ganó rapidamente la admiración y repeto de sus maestros y condiscípulos, pronto pasó a ser uno de los mas avanzados alumnos de Julián Carrillo, quien lo integró como guitarrista al primer Grupo 13, que el 15 de febrero de 1925 ofreció el primer concierto de música basada en dieciseisavos de tono en el Teatro Principal de la Ciudad de México. En ese concierto Rafael Adame interpretó dos obras suyas para guitarra en cuartos de tono, un Preludio y un Capricho y participó como guitarrista en una de las obras mas logradas del Maestro Carrillo, el Preludio a Colón (1924) para soprano, violín, flauta, guitarra (en cuartos de tono), octavina (en octavos de tono) y arpa (en dieciseisavos de tono). Adame fué el primer guitarrista en componer y tocar obras para guitarra en cuartos de tono (en instrumento construido por el jaliciense Baudelio García). El Preludio, aún cuando era apenas la primera obra de Adame, no era inferior a los experimentos microtonales que en esos momentos se realizaban en Alemania y Estados Unidos, mientras que en el Capricho se notaba ya una calidad mayor a dichos experimentos. Adame tuvo que limitarse al uso de intervalos de cuartos de tono por no haber sido terminada una guitarra en octavos y dieciseisavos de tono a tiempo para este evento.(1)

La colaboración entre Carrillo y Adame fué cada vez mas estrecha y, si bien por razones extramusicales Adame no pudo viajar a Nueva York para los conciertos del Town Hall en 1926 (en esa ocasión las partes de guitarra fueron tocadas por Genaro Nava), si habría de actuar bajo la dirección de Leopold Stokowski el 1o. de febrero de 1931, cuando se realizó un concierto a beneficio de las víctimas de los temblores de Oaxaca ese año. En esa ocasión Adame participó como solista a la guitarra con su Preludio “Armónico 7” y como chelista de la orquesta en otras obras de Carrillo.(2)

El Grupo 13 de 1925 estuvo integrado por algunas de las mas destacadas promesas musicales de ese momento: Gerónimo Baqueiro Foster (1896-1967), Vicente T. Mendoza (1894-1964), Santos Carlos (1895-?), entre otros. Algunos de los miembros del destacado círculo de músicos con los que se relacionaría Rafael Adame durante el resto de su carrera musical.

El grupo Sonido Trece

En enero de ese mismo año, poco antes del concierto del Grupo 13, Adame ofreció su exámen profesional en el Conservatorio Nacional de Música, graduándose como guitarrista.(3)

En 1927 obtuvo el segundo premio en el concurso de cello organizado por la Comisión Permanente del Primer Congreso Nacional de Música, y para 1928 ya tambien había concluído las carreras de cello y composición en el Conservatorio Nacional de Música,(4) perfilándose como uno de los mas prometedores músicos del país.

En julio de 1930, siendo miembro del Cuarteto Clásico Universitario, Adame ofreció dos recitales en el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria (hoy Anfiteatro Simón Bolivar). Ambos eventos tuvieron especial importancia histórica para la guitarra. En el primero, ofrecido el día 19 el programa dió principio con su Concierto para guitarra (de siete cuerdas) y orquesta, con la partitura orquestal reducida al piano por Adame mismo y ejecutada por Santos Carlos. Esta es la fecha más antigua de que se tiene noticia acerca de la ejecución de esta obra, precediendo por casi nueve años al estreno del Concierto en D de Mario Castelnuovo-Tedesco y al Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, colocando a la obra de Adame como el primer concierto para guitarra escrito en el siglo XX. El resto del programa se conformó de tres partes, en la segunda y tercera Adame ofreció pequeñas obras originales y transcripciones para guitarra de Beethoven, Schumann, Mendelssohn, Durand, Tárrega, Ponce (una Serenata Mexicana que probablemente sea el tercer movimiento de la Sonata Mexicana), Perches y Granados, mientras la cuarta y última parte la ocupó el Cuarteto de cuerdas de Adame interpretado por el Cuarteto Clásico Universitario. El segundo recital tuvo lugar al día siguiente, y en éste, Adame ofreció el estreno en México de la Sonata Mexicana de Manuel M. Ponce en la primera parte del programa, la segunda y tercera parte estuvieron de nuevo conformadas por obras para guitarra sola, en esta ocasión de Schubert, Chopin, Sor, Lack y Ferranti; y para finalizar se volvió a ejecutar su Cuarteto de cuerdas en la última parte del recital.(5)

Podemos darnos cuenta que Adame fué cuidadoso de hacer notar el estreno en México de la obra de Ponce, mientras que de su concierto no especificó si acaso era primera audición o no por lo que podríamos suponer que la obra ya había sido presentada anteriormente.

Romero afirma que el Concierto para guitarra fué ejecutado nuevamente durante el año de 1932 en una gira de Rafael Adame por el centro de la República Mexicana que culminó con un concierto acompañado por la Orquesta Sinfónica del Estado de Veracruz en Xalapa,(6) esta información no ha podido ser verificada; de lo que no hay dudas es sobre el concierto que tuvo lugar el 5 de febrero de 1933 en el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. En la copia manuscrita del Concierto que se encuentra en la Fleisher Collection de la Free Library of Philadelphia (y que hasta hoy es la única copia que se ha encontrado de la obra) se lee una anotación a lápiz en inglés en la segunda página, especificando que la obra se tocó el 5 de febrero de 1933 con la Orquesta Ensamble de México bajo la dirección de Julián Carrillo. Un ejemplar del programa de dicho concierto se encuentra en los archivos del CENIDIM en la Ciudad de México, este programa contiene ciertas anotaciones hechas a lápiz, presumiblemente por Gerónimo Baqueiro Foster, ya que las acotaciones coinciden con los comentarios vertidos por dicho musicólogo en su reseña que sobre éste evento apareció el 6 de febrero de 1933 en el diario “Excélsior."

El programa del 5 de febrero fué llamado “Concierto nacionalista de despedida.” “Nacionalista" puesto que Adame se inspiró en la música de mariachi y la canción mexicana para la composición de su Cuarteto No. 1 y del Concierto para guitarra y orquesta. “De despedida” porque se disponía a realizar una gira por Europa con el patrocinio de Vicente Estrada Cajigal, gobernador de Morelos. En este recital, Adame intervino nuevamente como cellista y guitarrista, en la primera parte se incluyó el Cuarteto No. 1, mismo que había sido tocado en los programas de julio de 1930. En la segunda parte se tocó el Concierto para guitarra y orquesta, en esta ocasión en su versión orquestal bajo la dirección de Julián Carrillo. En la tercera parte Adame interpretó obras de Dvôrak, Granados, Schubert y Durand transcritas para guitarra sola. Baqueiro Foster registró en su programa de mano el buen recibimiento por parte del público al Valse de Durand, y señaló que Adame ofreció la Serenata Mexicana de Manuel M. Ponce como encore. A continuación la soprano María Bonilla cantó dos canciones con acompañamiento de piano de Rafael Adame: Así quiero besarte y Eres; para luego cantar, con acompañamiento de orquesta, dos Lieder de José F. Vázquez, dirigidos por él mismo. El concierto finalizó con tres obras para guitarra en cuartos de tono, Preludio “Transición” de Rafael Adame, Preludio Impromptu de Julián Carrillo y El pensador de Rodin de Carrillo-Adame. El Preludio Impromptu es el primer movimiento de la Suite Impromptu (c. 1931) (también llamada por Julián Carrillo Sonata para guitarra en cuartos de tono), en los primeros bocetos que existen de ésta obra, el preludio de la suite había sido titulado Preludio Misterio. Mientras que El Pensador de Rodin podría tratarse del segundo movimiento de esta misma obra, que aunque en la versión final es llamado Bajo las frondas de milenarios ahuehuetes en Chapultepec, fué llamado antes Atardecer en Chapultepec y en una primera versión, El pensador de Rodin.(7)

El día 6 de febrero de 1933 apareció en la columna Crónicas Musicales del Excélsior, la reseña del concierto escrita por Gerónimo Baqueiro Foster bajo el título: La despedida de Rafael Adame, guitarrista, cellista y compositor. En su artículo Baqueiro Foster critica fuertemente la idea de ‘nacionalismo’ que tenía Rafael Adame, la que califica de un “nacionalismo extraño,” más adelante me referiré a esta crítica.

El día 3 de mayo de 1933 Carrillo y Adame vuelven a colaborar en otro concierto ofrecido tambien en el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. En esta ocasión la lista de invitados es aún mas impresionante que la del 5 de febrero, la encabeza el Presidente de la República, Ingeniero Pascual Ortiz Rubio y le siguen el Secretario de Gobernación Juan Carlos Riva Palacio, el Secretario de Educación Pública, Doctor José Manuel Puig Casauranc, el Subsecretario de Educación Pública, Doctor Alejandro Cerisola y el Jefe del Departamento de Bellas Artes, Doctor Alfonso Pruneda, además de los antiguos maestros de Adame: Estanislao Mejía, Gustavo E. Campa y Antonio Gomezanda Las dos primeras partes del programa estuvieron formadas por obras de Dvórak, Sor, Aguado, Scharwenka, Albéniz, Schubert y Délibes para guitarra sola. La tercera parte por obras para guitarra en cuartos de tono de Adame, Preludio “Transición,” Preludio “Armónico 7,” y por el Preludio Impromptu de Julián Carrillo. La última parte estuvo integrada por el Concertino No. 2, obra en un solo movimiento para guitarra quinta y orquesta en la que Adame vuelve a incorporar elementos del mariachi.

En 1936 se fundó la Escuela Superior Nocturna de Música (hoy Escuela Superior de Música del INBA) como una alternativa a las dos instituciones de educación musical superior que entonces existían: el Conservatorio Nacional de Música (CNM) y la entonces llamada Facultad de Música de la UNAM (hoy Escuela Nacional de Música, creada en 1929, cuando el entonces director del Conservatorio Nacional de Música, Carlos Chávez, votó por la separación del CNM de la Universidad, cuando ésta fue declarada autónoma). Para la creación de la cátedra de guitarra se llamó al que sin duda era en ese momento el guitarrista mexicano mas importante y activo, Rafael Adame(8) y al joven alumno de Francisco Salinas (maestro del CNM desde 1935),(9)Jesús Silva. Adame habría de impartir la clase de guitarra en esa institución hasta poco antes de su muerte en el año de 1963.

En el año de 1939, la Orquesta Sinfónica Nacional, de la cual era chelista desde 1934, estrenó su Concertino para cello y orquesta (1929) bajo la dirección de Carlos Chávez y con Adame como solista. Rafael Adame escribió la siguiente nota para esa ocasión:

Esta obra está escrita en tres movimientos: Maestoso, Fuga y Allegro, que se ejecutan sin interrupción, en palabras de Adame la obra “posee un carácter polifónico durante todo su desarollo, siendo la primera de su género en la literatura musical que contiene una fuga en su decurso. Está concebida con un tema cíclico de estilo psicológico mexicano (sic), sin tomar ideas folklóricas, sino compenetrándose de nuestros ritmos y melodías.”(10)

La mencionada fuga para cello solo está incluida en la cadencia que divide el Maestoso del Allegro.

A partir de los años cuarentas la información sobre Adame se vuelve más difusa y difícil de comprobar. Algunos datos se encuentra en pequeñas notas periodísticas, pero la mayor parte solo pueden ser recogidos de fuentes orales, compañeros de trabajo y alumnos de Adame. Se sabe con certeza que el 11 de noviembre de 1943 presentó un recital de guitarra con obras propias para guitarra sola en la Sala Manuel M. Ponce,(11) y que a fines de los cuarentas fué contratado como chelista por la Filarmónica de La Habana, que ahí actuó bajo la dirección de Eric Kleiber, Eugene Ormandy y Raul Steinberg. A su regreso a México ofreció un concierto en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes con la Orquesta Filarmónica Ciudad de México dirigida por el reconocido violinista Higinio Ruvalcaba, el 7 de Noviembre de 1950.(12)

En esa ocasión volvió a tocar el Concierto para guitarra y orquesta, además de transcripciones de Adame para guitarra sola de obras de Schubert, Chopin, Mendelssohn y Granados, su Concertino para cello y orquesta y una obra para chelo solo de Dvôrak. Es interesante notar que para este programa, Adame dió el titulo de Concierto Clásico a su antigua obra para guitarra y orquesta, al parecer, había estado jugando con la idea de titular esta obra hasta poco antes de su muerte, incluso llegó a pensar en llamarlo Concierto Mexicano. (13)

La última ejecución de que se tiene memoria del Concierto para guitarra y orquesta fué ofrecida por Abel Morales, un aventajado alumno de Adame, en la Escuela Superior de Música (ESM), en esta ocasión Adame participó como chelista con la orquesta de la escuela.(14)

Desafortunadamente la bodega donde se guardaba el archivo histórico de la ESM sufrió una inundación, con la consiguiente pérdida de gran parte de la documentación que podría aportar mas datos respecto a este evento, así como al tiempo en que Adame fué catedrático de esta institución.

Adame sufrió un infarto el año de 1959, la gravedad de su enfermedad lo llevó a pedir su jubilación, la cual le fué concedida. Al poco tiempo de su recuperación pidió al entonces director de la ESM, Rodolfo Téllez Oropeza, se le restituyera su cargo, esto no fué posible, pues la plaza ya había sido ocupada desde el 1o. de agosto de 1960 por Alberto Salas.(15)

Sin embargo, Adame continuó ofreciendo conciertos como chelista y tocando con la Orquesta de la Unión Filarmónica, que se dedicaba a la musicalización de cintas cinematográficas, y con quienes trabajó hasta su muerte en 1963.

El Concierto para guitarra y orquesta permaneció en el olvido por casi 37 años. Fué durante el IV Festival Internacional de Guitarra Cuernavaca 1997, cuando la comunidad guitarrística y el publico pudieron escucharlo nuevamente, cuando Manuel Rubio lo interpretó con la Orquesta de Cámara del Estado de Morelos, bajo la batuta de Eduardo Sánchez-Zúber, el 15 de noviembre de 1997.”

Estetica Del Concierto Para Guitarra y Orquesta

El reconocido musicólogo Gerónimo Baqueiro Foster, asistió al concierto del 5 de febrero de 1933, al día siguiente apareció en el “Excélsior” su reseña en la que criticaba duramente la posición nacionalista de Rafael Adame. Baqueiro Foster sustenta su argumento en el reconocimiento de dos tipos de nacionalismo, uno mestizo y uno autóctono o indígena.

“¿Es posible, acaso la comprensión de un mestizaje, desconociendo el material autóctono que sirvió de sustentación al material extranjero y a cuya mezcla debe su existencia? Si se contesta afirmativamente, el nacionalismo de Adame es solo un ensayo que carece de fuerza. Con su criterio, en un terreno distinto, había que dar la espalda definitivamente a nuestros indígenas con todo y su extraordinaria fuerza racial, para hacer una patria a partir del mestizo.” (16)

La distancia histórica nos permite tener una perspectiva mucho más amplia para opinar sobre el asunto del nacionalismo mexicano. A principios de los treintas, el movimiento nacionalista que habría de representar oficialmente a México se encontraba en plena gestación y predominaba en ese momento un indigenismo encabezado por el entonces incipiente hombre fuerte de la cultura musical oficial en México: Carlos Chávez. Se trataba de dejar atrás la época del nacionalismo mestizo con influencia europea en el plano formal y armónico, que caracterizó las obras de Manuel M. Ponce (1882-1948) y de Candelario Huizar (1888-1971), y se buscaba encontrar en el indigenismo un camino mas “auténticamente mexicano.” El pais se encontraba en un momento de autodefinición, la revolución mexicana y los años que le siguieron marcaron la necesidad de redefinirse de manera diferente a los años del “porfiriato.” Esto motivó un rompimiento con las tradiciones musicales europeas que tanto influenciaron las obras de Ricardo Castro (1864-1907), Felipe Villanueva (1863-1893), Ernesto Elorduy (1853-1912) e incluso de el Julián Carrillo anterior al sonido trece, a finales del siglo XIX y a principios del XX.

El curso de los acontecimientos en la vida musical mexicana de los treintas y los cuarentas, nos muestran que las afirmaciones de Baqueiro Foster acerca del nacionalismo no eran del todo correctas, Chávez mismo reconoció que la música indigenista de aquella época estuvo basada en un mucho de imaginación, por desconocerse como fué verdaderamente la música precortesiana,(17) ya que la música autóctona mexicana está fuertemente influenciada por elementos importados de España. Basta observar el giro que tomó el nacionalismo oficial en los cuarentas, con obras como Sones de Mariachi (1940) de Blas Galindo (1910-1993), o Huapango (1941) y Tierra de temporal (1949) de José Pablo Moncayo (1912-1958), que, aún cuando de definitiva inluencia mestiza unas y europea la otra, no dejan por eso de ser menos mexicanas. Reconociendo que la tradición musical mexicana, como la cultura en general del país, es resultado del mestizaje de dos (e incluso mas) culturas, que no pueden cancelarse entre sí.

El Concierto para guitarra y orquesta de Rafael Adame hace referencia a la música tradicional mestiza de México, notablemente en el segundo movimiento, que de la misma manera que el segundo movimiento de la Sonata III para guitarra sola de Manuel M. Ponce, evoca la canción popular mexicana de tradición romántica. Ciertos colores en la orquestación nos remiten al mariachi y a la banda de pueblo, sin embargo el valor musical de esta obra debe buscarse en la calidad de la obra misma, mas allá de cualquier referencia nacionalistas y manifestación de carácter indulgente.

Temáticamente, el Concierto es una obra cíclica, basada en dos temas, un tema principal que abre el primer movimiento y un tema contrastante que aparece al principio del desarrollo del mismo, y que en el tercer movimiento reaparece con mayor importancia. El primer tema aparece reiterativamente a lo largo de la obra, como contrapunto orquestal en el segundo movimiento y como tema contrastante en la orquesta en el Allegretto scherzando del tercer movimento, incluso podríamos considerar al tema principal de éste movimiento como una variación del tema principal de la obra. Armónicamente, nos encontramos con un marcado cromatismo, en la tradición del romanticismo tardío alemán (sin duda influencia de Julián Carrillo), que culmina en un momento de la cadencia del tercer movimiento, que aunque construida sobre la dominante, ésta es casi imperceptible debido al uso de una progresión de dominantes durante el desarrollo de la cadencia, que, sin embargo, nos lleva de regreso al acorde de dominante al final de la cadencia, preparando el reingreso de la orquesta en la tónica. Sorpresivamente, cuando se espera una recapitulación, escuchamos el tema principal del primer movimiento como preparación para la recapitulación y la coda final. Sin lugar a dudas el tercer movimiento es el más audaz de la obra, por el uso fragmentario de material temático como generador de los temas de éste movimiento, por la forma tan peculiar del mismo, una especie de mezcla entre rondó y sonata; y por el interés en el manejo armónico, culminando de manera radical lo mostrado en los primeros dos movimientos.

Por mucho tiempo el Concierto para guitarra de Rafael Adame fué solo un recuerdo en la memoria de algunos guitarristas mexicanos y una nota bibliográfica en los libros de Nicholas Slonimsky y Domingo Prat. El desprecio que Andrés Segovia mostró por el trabajo de los guitarristas contemporáneos a él, la envidia de un medio guitarrístico cerrado y dividido en México, y el carácter hermético de Adame, mantuvieron casi en el olvido el trabajo de uno de los mas importantes guitarristas-compositores que han nacido en México. Un honesto trabajo de edición nos da la rara oportunidad de hacer un acto de justicia “histórico” y ofrecer al público y a los guitarristas parte del importante legado de quien el Maestro Alberto Salas ha llamado “El gran guitarrista olvidado de México.”

Un otro retrato de Rafael Adame


Notas

1. “Exégesis al programa del 15 de febrero de 1925,” El sonido 13 (tomo II, no. 4), 5.

2. Julián Carrillo. Problemas de estética musical (Imprenta Universitaria: Mexico,1949), 24-25.

3. El sonido 13 (tomo II, no. 2), 18.

4. Dr. Jesús Romero. “Músicos mexicanos,” Carnet Musical (Vol. III, No. 11), 5.

5. Excélsior (18 de Julio 1930), 7.

6. Romero, Op cit., 5.

7. Agradezco la gentileza de la Señora Carmen Carrillo de Miramontes, nieta de Julián Carrillo, al facilitarme tanto el manuscrito como los bocetos de ésta obra.

8. Juan José Escorza. “Antecedentes, fundación e historia de la Escuela Superior de Música,” separata de música de Educación Artística (año 4, núm. 15), 13.

9. Juan Helguera. La guitarra en México (La torre de Lulio: México, 1996), 35.

10. Rafael Adame. Notas al quinto programa de la temporada 1939 de la Orquesta Sinfónica de México.

11. Novedades (10 de noviembre de 1943), segunda sección, 2.

12. El Universal (7 de noviembre de 1950), 5.

13. Edmundo Durán, conversación personal, septiembre 5 de 1997.

14. Alberto Salas, conversación personal, octubre 25 de 1997.

15. Ibid.

16. Gerónimo Baqueiro Foster. “La despedida del Rafael Adame, guitarrista, chelista y compositor,” Excélsior (febrero 6 de 1933), 4.

17. Roberto García Morillo. Carlos Chavez: vida y obra (Fondo de Cultura Económica: México 1960), 110-111.


Copyright © 1997 by Alejandro L. Madrid. All Rights Reserved.


CATÁLOGO G.A.L.I.
Sumario

HOME PAGE

Editions Orphée, Inc.,
1240 Clubview Blvd. N.
Columbus, OH 43235-1226
TELEPHONE: (614) 846-9517
FAX: (614) 846-9794
EMAIL: m.ophee@orphee.com
Last Modified: Thursday, December 18th, 1997