NOTA DEL EDITOR: Es raro encontrarse un tesoro como el que se halla en la página del Sr. de las Heras dedicado a Fernando Sor y escrito completamente en Esperanto. Como el propio autor dice más abajo, sus razones están basadas en convicciones personales arraigadas que quizá no sean obvias para aquellos de nosotros que nunca hayamos oído hablar del Dr. Zamenhof ni de su creación, el Esperanto, un idioma verdaderamente internacional. Yo oí en mi niñez sobre el Dr. Zamenhof, precisamente en la calle Zamenhof de Tel Aviv, donde mi madre encontró al pediatra más cercano a mi casa. Estuve allí pocas veces. Nunca tuve ocasión de aprender Esperanto, pero nunca es demasiado tarde. La música es también un idioma internacional, aunque su significado a veces es obscuro. Este artículo nos da una visión de uno de los proyectos más asombrosos: la secuenciación de toda la producción de Fernando Sor en ficheros MIDI utilizables. La metodología del autor tiene en mí un defensor entusiasta. Apruebo totalmente sus razones. Estos ficheros nos ayudan a entender la naturaleza orquestal de la música de Sor, un tema sobre el que he escrito y he dado conferencias en más de una ocasión. Tienen un valor incalculable como ayuda para el estudio, y pueden incluso utilizarse como acompañamiento orquestal cuando uno mismo toca la guitarra. Como veréis cuando visitéis la página del Sr. de las Heras, el proyecto no está terminado todavía. Animémosle para que lo termine pronto. La navegación por la página es obvia de inmediato a cualquiera que hable o lea cualquiera de las lenguas europeas más conocidas. Matanya Ophee
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La página de Fernando Sor,

por Jesús de las Heras Jiménez

Fernando Sor
¿Conoces esta música?

. Todo aquel que haya estudiado o escuchado la guitarra con algo de seriedad en cualquier parte del mundo se Guitarrahabrá encontrado con el nombre de Fernando Sor, pues no en vano sus obras para nuestro instrumento están entre las más hermosas y enjundiosas que se hayan escrito nunca para guitarra.

A la guitarra se le pueden poner muchos adjetivos: eléctrica, hawaiana, de jazz, portuguesa, turca, mejicana, etc., pero cuando se habla de la guitarra a secas, la guitarra por antonomasia, nos estamos incuestionablemente refiriendo a la guitarra a veces llamada española, puesto que en España tuvo su origen, igual que en aquel pequeño país de Gran Bretaña se originó lo que ahora se llama inglés.

Pues bien, a esta España del Medievo trajeron los árabes su cítara, que a lo largo de los siglos incontables manos fueron templando y transformando hasta que se llegó al instrumento que ahora todos nosotros conocemos, y que si bien parece ser que su nombre proviene de una vulgarización de cítara, otros dicen que viene de el colectivo acuñado para designar al conjunto de seis guitas o cuerdas (como aún se les llama ocasionalmente en algunos pueblos de Andalucía).

Tiene la guitarra un embrujo, un encanto que embarga a los espíritus sensibles el sonido meloso y cantarín de este instrumento, del que Gaspar Sanz dijo en el siglo XVII que no es dama de mírame y no me toques; embrujo que indudablemente sintió Fernando Sor cuando a finales del siglo XVIII oyó por primera vez a su padre interpretar algunas falsetas de aficionado en este instrumento. Todos los que de niños hemos pasado por esa experiencia, hemos sentido algo de nuestro espíritu removerse dentro de nosotros, enalteciéndonos con los mágicos sones de esas seis cuerdas que cuando eran de tripa eran guitas auténticas.

Fernando Sor ha pasado con su música la prueba del tiempo y del ostracismo a que le condenó la incomprensión de sus conciudadanos, pues mientras todos los sospechosos de colaborar con el ejército de Napoleón eran eliminados del acervo cultural de nuestro país, las obras de Fernando Sor se han seguido estudiando en nuestros conservatorios, entre otras razones porque tiene una calidad, ritmo y armonía únicas en nuestra historia y en la de muchos otros países de nuestro entorno.

Quizá se considere lo anterior algo exagerado, pero cuando se escuchan los sones de cualquier vals, cualquier minueto, o alguna de las grandes obras de Fernando Sor, como las dos sonatas de un tiempo (opus 14 y 15c), o las de varios movimientos (opus 22 y 25), o algunas de sus fantasías o conjuntos de variaciones (entre los que siempre se ha destacado la opus 9 porque el tema en cuestión era de Mozart, el aria O cara armonía, de Die Zauberflötte, en detrimento de otras hermosuras como la opus 16, que varían un hermoso tema de Giovanni Paisiello, la opus 27, El húsar amable, o el 28, variaciones sobre Mambrú se fue a la guerra), cuando se oyen estas obras o algunas más que no cito, no puede uno reprimir uno el movimiento de quitarse el sombrero, o como los franceses, decir chapeau!

Cuando me interesé por las relaciones telemáticas y conocí el mundo de Internet, pensé que sería una forma estupenda de dar a conocer las obras de este español universal digitalizar sus obras completas y ponerlas a disposición de todos los guitarristas que acceden a la red. Así, me dije, podrán practicar y estudiar con un profesor que no se cansa jamás, y además barato.

Una de las cosas que comprende uno al aprender las obras de Sor —y aunque no las estudie, también se ve cuando se oyen a un buen guitarrista, aunque sea en disco, como Andres SegoviaAndrés Segovia— es que muchas de estas obras, si están bien tocadas, parece que suenan como si una orquesta las interpretara. Esa impresión me llevó a pensar que quizá Fernando Sor, por su elaborada forma de escribir para la guitarra, tenía en la mente más que un único instrumento, como sus coetáneos Mauro Giuliani o Fernando Carulli, una orquesta, la orquesta de la que nunca dispuso. Y a fuerza de experimentar, llegué a la conclusión de que algunas piezas sonaban aún mejor cuando se secuenciaban para un grupo de instrumentos, como el famoso adiós, que compuso para su amigo Vaccari, que he digitalizado para viola, oboe, banjo, saxos soprano y tenor, y guitarra. Juzgad vosotros si he acertado. La verdad es que la guitarra en la SoundBlaster 16 —que es la que tengo yo— es un instrumento de voz temblona no siempre agradable. Eso me ha llevado a experimentar con otros timbres, con resultados satisfactorios la mayor parte de las veces. Quizá haya puristas de la guitarra que me digan que eso no es correcto, pero yo les respondería que como el sonido de la guitarra no hay nada, pero el de la guitarra de madera, no la guitarra virtual que mi tarjeta no es capaz de darme.

Y para ofrecer toda esta música, el vehículo perfecto es una página Web de Internet. Hay algunas ya sobre nuestro músico, pero o bien cobran dinero por acceder a los ficheros musicales, o bien tienen defectos que no me convencen, siendo el principal de ellos que no se respeta la armonía de la guitarra, e interpretan fielmente el papel pautado, es decir, lo que Sor escribió, pero no lo que quería expresar por medio de el papel pautado, que siempre es un pálido reflejo de lo que el guitarrista de verdad quiere interpretar. Más aún: si escrutamos las partituras de Fernando Sor, vemos que cometió innumerables faltas de ortografía desde un punto de vista musical: falta alguna alteración aquí y allá, alguna nota está fuera de su sitio, el aire falta en muchas de ellas, etc. Eso es, incuestionablemente, porque Fernando Sor escribía para músicos, no para aficionadillos a la guitarra. Para ésos estaban las obras de Giuliani, Aguado y otros, a los que tan ácidamente criticó en su famosa serie de obras que acabó en su opus 51 (Á la bonne heure!)

La página en que presento la obra de Fernando Sor (que dista mucho todavía de estar completa, pero que iré completando poco a poco) no está escrita, sin embargo, en nuestro idioma español, ni en inglés —que muchos llaman lengua internacional, quizá porque no saben qué es lengua o internacional—, sino en Esperanto, para que se entienda en todo el mundo. Quizá os parezca esta afirmación sin sentido, pero quizá os lo parezca menos después de ojear las respuestas sobre este tema en la página Esperanto España.

Su seguro servidor... La página de Fernando Sor está en la dirección http://www.mur.hnet.es/uphm/jesuo/sor.htm, y si no domináis el Esperanto podéis acceder al curso sobre ese idioma en la página hermana http://www.mur.hnet.es/uphm/jesuo/kurso.htm. Es más que probable que en pocas horas seáis capaces de comprender todo lo que se dice en la página, por lo menos al nivel de poder indicarme los fallos, si es que tienen alguno.

Quedáis todos invitados a escuchar las digitalizaciones que he ido haciendo de la obra de Fernando Sor (todas son mías, no he incluido ninguna de las otras que hay en la red).

Un saludo en do mayor,

Jesús de las Heras.


La página de Fernando Sor ~ Esperanto España
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Last Modified: Thursday, March 20, 1997